
!VOLAR! Un sueño finalmente hecho realidad gracias al desarrollo de las ciencias, el perfeccionamiento de la tecnología y el volar de los pioneros.
El Hombre siempre ha deseado desafiar la gravedad y elevarse como los pájaros. El investigador atento descubre innumerables pruebas de ese afán en los vestigios de las antiguas civilizaciones. Las figuras humanas con alas desplegadas en los frisos egipcios, los relatos chinos hablado del vuelo sus genios, los guerreros águila aztecas y el invertible mito del ocaso Ícaro con algunas de las manifestaciones más remotas del sueño humano de conquistar el cielo.
Pero si las aves han evolucionado para conquistar el aire, el Hombre carece de la estructura anatómica adecuada para volar. Para hacerlo ha tenido que estudiar detenidamente la naturaleza y aplicar los mismos principios físicos que permiten a animales y plantas desafiar la gravedad.
Primero pretende elevarse batiendo alas similares a las de los pájaros, pero carece de la fuerza muscular necesaria y fracasa. Más tarde, observando el humo que eleva desde una chimenea, llena de aire caliente un globo y es capaz de despegar. Años después, al comprobar que las grandes aves también vuelan sin aletear, las imita con éxito construyendo un planeador. También es posible volar con un paracaídas tal como lo hacen ciertas semillas. La suave caída en espiral de la semilla alada del arce podría haber evidenciado las propiedades de la hélice y, en consecuencia, inspirar el mecanismo del helicóptero. Por último, los reactores que equipan los más modernas aeroplanos tienen su paralelo natural en el potente chorro de agua lanzado por el pulpo para propulsarse es su vuelo por los fondos marinos.
El Hombre siempre ha deseado desafiar la gravedad y elevarse como los pájaros. El investigador atento descubre innumerables pruebas de ese afán en los vestigios de las antiguas civilizaciones. Las figuras humanas con alas desplegadas en los frisos egipcios, los relatos chinos hablado del vuelo sus genios, los guerreros águila aztecas y el invertible mito del ocaso Ícaro con algunas de las manifestaciones más remotas del sueño humano de conquistar el cielo.
Pero si las aves han evolucionado para conquistar el aire, el Hombre carece de la estructura anatómica adecuada para volar. Para hacerlo ha tenido que estudiar detenidamente la naturaleza y aplicar los mismos principios físicos que permiten a animales y plantas desafiar la gravedad.
Primero pretende elevarse batiendo alas similares a las de los pájaros, pero carece de la fuerza muscular necesaria y fracasa. Más tarde, observando el humo que eleva desde una chimenea, llena de aire caliente un globo y es capaz de despegar. Años después, al comprobar que las grandes aves también vuelan sin aletear, las imita con éxito construyendo un planeador. También es posible volar con un paracaídas tal como lo hacen ciertas semillas. La suave caída en espiral de la semilla alada del arce podría haber evidenciado las propiedades de la hélice y, en consecuencia, inspirar el mecanismo del helicóptero. Por último, los reactores que equipan los más modernas aeroplanos tienen su paralelo natural en el potente chorro de agua lanzado por el pulpo para propulsarse es su vuelo por los fondos marinos.
1 comentario:
La exposición me pareció muy interesante y didáctica, ya que toda ella estaba bien estructurada y además muy bien comentada en los carteles que acompañaban a los objetos expuestos. La temática de la exposición era interesante ya que desarrollaba como desde la antigüedad hasta la actualidad el hombre ha deseado y logrado diseñar cada vez más complejas maquinarias que le permitan volar; y además en la exposición se puede observar las leyes físicas del vuelo y como consiguen volar aves o insectos.
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